Siempre han existido distintas corrientes para entender y ejercer la Odontología. Sin embargo, una de ellas ha cogido fuerza durante los últimos años tanto en consultas como en Congresos Odontológicos. Se trata de la Odontología Mínimamente Invasiva (OMI). Cuando asistas a un Dentista que sigue la filosofía de Odontología Mínimamente Invasiva, debes saber que: Trabajará para conservar al máximo tus tejidos y dientes naturales. Evitará los tratamientos más agresivos en la medida de lo posible. Te enseñará y guiará para prevenir enfermedades bucodentales. Los Dentistas que ejercen esta corriente consideran que por muy buenos que sean los implantes e injertos de hoy en día, siempre es mejor conservar y mantener la propia estructura de cada paciente. Por lo tanto, todos sus tratamientos seguirán este principio e intervendrán lo mínimo posible. Ante cualquier patología que puedas tener, un Odontólogo que siga esta corriente siempre buscará el tratamiento que más respete tu estructura bucal natural, tanto en dientes como en tejido blando. Además, no solo arreglará la consecuencia de esa enfermedad, sino que también buscará la causa original para solucionar el problema por completo. Si la patología está avanzada y la intervención es inevitable, entonces realizará el tratamiento más respetuoso y menos agresivo. La Odontología Mínimamente Invasiva es una filosofía que se sigue desde la primera consulta, y que se basa en lo siguiente: Diagnóstico precoz y personalizado. Detección de factores de riesgo. Alimentación. Higiene. Tratamientos mínimamente invasivos que buscarán mantener y conservar tus estructuras frente a técnicas más agresivas. Esta forma de entender la Odontología es relativamente reciente, y ha surgido gracias a las nuevas tecnologías. Los avances técnicos de los últimos años permiten más calidad y precisión en cada tratamiento, por lo que se pueden realizar intervenciones mucho más respetuosas con los dientes o encías del paciente. La OMI supone un cambio de paradigma frente a la Odontología tradicional. Del curar al prevenir, de extraer dientes ante el mínimo problema a tratar con minuciosidad la zona afectada. Beneficios para el paciente de la OMI: Previene enfermedades antes de que ocurran. Minimiza el dolor y facilita recuperaciones más rápidas. Reduce el miedo y el estrés al dentista. Hace participe al paciente de su salud bucodental.